domingo, 7 de diciembre de 2014

He... ¿vuelto?

Hola.
Sé que os preguntaréis que fue de mí, pues os contaré. No pondré escusas, simplemente diré lo que es la verdad: tuve un parón. Sí, de esos que se supone que tienen todos los escritores, pero he vuelto. No prometía nunca nada cuando os dije que vinierais a leer mis historias, pero sin embargo, siento que os defraudo si no acabo esto. Por lo menos, yo me sentiría así si fuera yo la lectora. Cada vez que volvía a subir una entrada os pedía disculpas, y estoy cansada de ser así. A partir de hoy subiré seguidamente para compensaros todo este tiempo, porque esta historia ha tenido tiempos malos, y, por fin, vuelve a la luz.
En todo este tiempo, he estado escribiendo otras cosas, y creo que he crecido como escritora y estoy dispuesta a volver. Hoy por hoy, os traigo para compensar este abismo que habéis tenido, el relato que presenté al concurso de mi instituto, y sí, ¡gané! Aunque debería decir, ¡GANAMOS! Porque fueron vuestros comentarios los que me ayudaron a terminarla. Fue algo escueta y mi plan era desarrollarla aquí, pero al final esta historia desde el blog, ha tomado otra perspectiva distinta y creo que puedo poneros esta sin haceros ningún adelanto de lo que pasará. Ahora, la veo bastante mal hecha, pero no puedo cambiar nada de lo que hice porque es como algo pasado que se tiene que quedar así, como algo sagrado, siento no poder explicarme mejor… En fin, os pondré al día de muchas cosas, poco a poco, pero hoy solamente que sepáis que he vuelto y que vengo aquí para quedarme –esta vez sí–. Que tengáis un buen fin de semana y que lo disfrutéis al máximo, porque mi regreso yo sí que lo he disfrutado, con todos vosotros, ya sin más demora…
Ayla y el Sexto Reino
Corría. Corría en soledad hacia ninguna parte, sin rumbo, arañándose con todos los brazos de los árboles que se interponían en su camino. No sabía hacia donde se dirigía, solamente quería escapar de ahí, huir lo más lejos posible y salir ilesa para poder asegurar la protección de su reino, o lo que quedaba de él. La seguridad del reino de Vansar ahora recaía en ella, la única heredera, ya que sus hermanos mayores yacían ahora muertos junto a todo, o eso creía, ser humano que se encontrase en el palacio de Élosar en el momento que entraron ellos.
Ellos se hacían llamar los Axes, y estaban dirigidos por Katil. Este era el asesino más joven y temido conocido por los habitantes de los cinco reinos que formaban Portiana: Ubernel, Vansar, Dilnu, Andina y Gerna. Nadie sabía dónde se encontraba exactamente el sexto reino, actualmente en poder de los Axes, que todos denominaban Falacias o reino de las mentiras, pues se decían muchas de él. Antes era uno de los reinos que formaban Portiana hasta que, un grupo de asesinos que querían tomar el poder, lo conquistaron haciéndose así con uno de los reinos más poderosos. Aunque la gente sabía que era cuestión de tiempo que decidieran aumentar sus lindes, les tomó por sorpresa la rapidez con la que asaltaron el palacio de Élosar.
Ella había conseguido escapar gracias a Anne, su única amiga en la vida de palacio, pues no le dejaban que se relacionara con nadie de fuera. Tenía diecisiete años, solo uno más que Ayla y estaban muy unidas. Anne le ayudó a que nadie la viese mientras escapaba por los túneles secretos de debajo del castillo que solo los sirvientes más fieles conocían. Le dijo que la alcanzaría después y Ayla seguía corriendo aferrándose a la idea de que estuviese bien y hubiese logrado escapar de aquel infierno.
Las ramas le dificultaban el viaje por ese frondoso bosque enredándose en sus preciosos cabellos color miel, pero no lograban pararla, solo ralentizar su huida, cosa que tampoco le hacía gracia. Decidió hacer una pequeña parada en la que trepó a un árbol. No se le daba mal trepar; era bastante ágil, y sus escapadas al jardín del palacio habían ayudado un poco, cuando subía a los árboles sin que nadie la viese para comer algún fruto o para oír cantar a los vistosos pájaros; tiempos mejores.
La princesa permaneció subida al pino hasta que su respiración volvió a ser, dentro de lo que cabe, normal. Se disponía a bajar cuando se le ocurrió la idea de subir un poco más para reconocer el entorno. Trepó hasta que pudo ver con claridad su alrededor y lo que vio le dejó asombrada: entre los árboles se distinguía una llanura con un pequeño lago.
Bajó a toda prisa y siguió corriendo hasta llegar a esa porción de agua cristalina, allí se arrodilló y comenzó a beberla sin importarle nada más. Después se quitó la capa que le dio Anne antes de salir y su vestido y se lanzó al lago. Se refrescó y se limpió hasta que el sol llegó a lo alto del cielo, debían de ser aproximadamente las doce o la una, cuando el sol calentaba más, cuando decidió salir para que sus prendas se secaran.
Se subió a un árbol en el que divisó frutos de un color rojizo apetecibles y comenzó a recolectarlos para comer. Después de la tediosa tarea, se deslizó hasta el suelo y se colocó el vestido, extendió la capa en la tosca hierba y se sentó a comer.
Ese descanso le había venido bien, pero no debía pararse, asique recogió sus pertenencias y los frutos que le sobraron y siguió caminando a buen ritmo. Empezó a caminar en la dirección contraria a Vansar, hacia Dilnu, que quedaba a unos días a pie.
El viaje transcurrió sin percances, todo el día lo mismo, lo pasaba despierta, alejándose, sin saber cuándo acababa su trayecto. No dormía a penas y las horas de sueño ya le pesaban, pero la princesa no se rendía, se mostraba dura y fría, todo lo que nunca antes había sido.
Al cuarto día divisó la frontera de Dilnu y una sensación de felicidad le recorrió todo el cuerpo, lo había logrado, eso ya era un gran logro, pero lo que Ayla no sabía era que este solo era el primer obstáculo que superar. Se colocó la capa, cerró bien la capucha para que nadie la reconociese y echó a caminar hacia el palacio real.
Cuando estaba a punto de entrar, alguien se lo impidió:
-Lo siento pero no está autorizado a entrar ahí, ¿quién es usted para desobedecer las órdenes? –preguntó el guardia. Levantó la mirada hacia él y contestó imponentemente:
-Soy la princesa Ayla, del reino de Vansar, y solicito pasar, es una situación urgente.
Al parecer no causó el efecto que quería causar, pues el guardia se carcajeó de ella en sus mismísimas narices. Ayla enfadada intentó pasar, pero el guardia recuperó su compostura y le negó la entrada nuevamente.
-Si de verdad usted es la mismísima princesa de Vansar que prácticamente nadie conoce, demuéstrelo –ordenó con una sonrisa arrogante, la princesa bufó ante la mirada de superioridad que le lanzó-.
La chica sabía que no debía hacer eso excepto en situaciones extremas, pero esta lo requería. Sacó la mano izquierda del interior de la capa, se retiró el anillo heredado de sus padres que llevaba en el dedo anular, y le enseñó al hombre el lugar que había dejado descubierto este, encontrando el tatuaje de la corona real que todo príncipe o princesa llevaba y del que, a excepción de los guardias y pocas personas más, los habitantes desconocían.
El guardia se retiró a un lado y con la palabra asombro pintada aún en el rostro, realizó una pequeña reverencia. Ayla lo miró con repulsión, odiaba que la tomaran por mentirosa. No se podía negar que era normal que estuviera asombrado, todo el mundo hablaba de la princesa de Vansar, pero pocos, por no decir nadie, asociaban un rostro a aquel nombre.
Había estado antes ahí, y seguramente por esa razón logró encontrar rápidamente la sala del trono, donde deberían estar a estas horas reunidos el rey y la reina de Dilnu.
Llamó con sus ágiles manos a la puerta de roble que se elevaba por encima de ella y la abrió. Todos los presentes giraron automáticamente la cabeza a contemplar a quienquiera que irrumpiese en palacio a estas horas; todos menos la reina.
Ella siguió hablando con la doncella que había a su lado, que ya no le prestaba atención. Cuando se dio cuenta, la reina Diane se volvió hacia la joven parada en medio de la puerta.
Al reconocerla, su cara expresó una inmensa felicidad al tenerla de vuelta y caminó hacia ella para estrecharla en sus brazos. Era increíble lo que podía cambiar una persona en cinco años. Estaba diferente, pero los ojos esmeraldas de su padre, y el cabello color  miel de la madre, seguían iguales.
A Ayla se le escaparon dos solitarias lágrimas de felicidad por haber encontrado al fin a Diane.
Estuvieron varios minutos así abrazadas, sin decir nada. Cualquiera diría que en esos momentos parecían madre e hija, pero no era así.
Después de unas horas se encontraban reunidos en la mesa del comedor la joven y los reyes. Solo faltaba Harry, su único hijo y futuro heredero del trono de Dilnu.
La princesa contó todo lo ocurrido en Vansar y, en concreto, en el palacio, ya que no sabía nada de sus habitantes. No pudo reprimir unas lágrimas al revivirlo y Diane y su marido la abrazaron; encontrándoles así el joven príncipe al irrumpir en la sala.
Los tres alzaron la cabeza y se quedaron mirando a un sorprendido Harry que miraba a Ayla sin comprender que hacía allí.
De niños Harry y ella habían sido los mejores amigos, ya que los padres de ambos mantenían una magnífica amistad. Siempre estaban juntos, y se trataban como si fueran de la misma familia, hasta que ocurrió.
Los padres de la joven murieron en circunstancias extrañas, y desde su muerte, a Ayla y a sus hermanos no les dejaron salir del palacio, según los guardias por su seguridad. Dejaron de verse y en esos cinco años fue difícil mantener esa amistad que acabó decayendo.
Cinco años en los que ninguno se había vuelto a ver y, claro que habían cambiado. Harry no se imaginaba a la joven así, claro que suponía que ya tendría dieciséis, pero estaba más hermosa que nunca con su cabello rojizo por debajo de los hombros y con esos intensos ojos verdes que siempre la habían cautivado.
Ayla se deshizo del abrazo de los padres y se lanzó a los brazos del joven, aspirando ese aroma a bosque que tanto le gustaba. Había crecido y ya no era el niño delgaducho de trece años que soñaba con viajar por los confines del mundo junto a ella.
-Harry, estás… diferente –comentó.
-Tú también has cambiado –le contestó el joven- , para bien –añadió. Ayla se sonrojó-. Pero, ¿Qué haces aquí?
-Ha pasado una cosa horrible Harry… -la princesa no pudo reprimir las lágrimas y se puso a llorar, el joven le cogió entre sus brazos y le susurró al oído:
-Sabes que puedes contármelo todo, si quieres…
Después de que le narrara todo lo ocurrido, estuvieron toda la noche ideando una solución. La única forma de que los Axes no se hiciesen con el poder era acabar con ellos, empezando por su líder. Así pues, Ayla y Harry junto a una tropa de guardias leales, irían a buscar el sexto reino para acabar con Katil, partirían al mediodía hacia el norte.
Los dos jóvenes estaban ya preparados con todo lo necesario (comida, agua, armas, dinero…)  y con capas negras que les llegaban hasta el suelo. Ayla convenció a Diane para que pudiese llevar la de Anne, así de alguna forma la acompañaría durante el viaje.
En seguida se pusieron a caminar hacia Andina, allí encontrarían alguna pista sobre el reino de las mentiras. Tardaron unos días en llegar pero no hubo ningún percance durante el trayecto, fue demasiado fácil…
Al llegar, se adentraron en una especie de taberna donde había por todos lados, hombres borrachos a los que seguramente se les iba la lengua si les preguntaban por el reino perdido.
Los guardias se sentaron en una mesa al fondo y Harry los siguió pero la princesa lo paró:
-No me gusta este sitio, me da malas vibraciones… -le susurró
-Tranquila, no pasará nada, nos iremos dentro de nada y si pasa algo yo te protegeré.
Ayla cedió y acabó sentada a la derecha del príncipe y a la izquierda del guardia más joven que había. Tendría unos cuantos años más que ella, rondaría los dieciocho, como Harry.
-¿Que tal princesa? –le preguntó el joven.
-Llámame Ayla, y bien, gracias por preguntar, aunque este lugar no es de mi agrado… -comentó la chica- perdóneme pero no tengo memoria para los nombres, ¿me lo podría repetir?
-Soy Daniel, pero puede llamarme Dan –dijo sonriendo.
La princesa siguió conversando con Daniel y se le hizo así más amena la estancia en ese tugurio lleno de hombres. Al cabo del tiempo, decidieron ponerse a investigar y los guardias se esparcieron por la taberna para recopilar información.
Ayla se quedó con Harry, Dan y otro guardia más en la misma mesa, esperando a que volvieran. A los minutos se les acercó un hombre que de sobrio no tenía un pelo.
-Hoolaaaaah –consiguió decir el hombre.
-¿Que le trae por aquí? –preguntó Harry visiblemente molesto.
- Me he parecido escucshaaarr que queríais saber ssssobrre el reino de las mentiraaassh
-Usted no es quién para meterse en nuestros asuntos –soltó el otro guardia, Michael se llamaba.
-Ssssi lo soy sssi sé dónde se encuentraaa –susurró el hombre- viajé allí hace muuuucho tiempo, afortunadamente conseguí salir.
-Si lo sabe por qué no nos lo dice… -incitó Michael
-Ossh lo diré por una moneda –Dan sacó una de su bolsillo y se la entregó al hombre.-. El sexto rreeino essta entre Ubernel y Gerna, en lo maaass profundo del bosque, alejado de la visssta de intrusos, detrás de la puerta dorada y los árboles amarillosss, os será difícil entrar ahí –apuntó mientras asentía exageradamente con la cabeza-.
-Muchas gracias –concluyó Harry, deseoso de salir de ahí.
Salieron fuera de la taberna y esperaron hasta que estuvieron todos. Comparando la información recopilada, supieron la localización del sexto reino.
El reino de las mentiras estaba oculto en lo más profundo del bosque que hacía de frontera entre Ubernel y Gerna, tras lo que la gente llamó, árboles amarillos.
No perdieron tiempo y se encaminaron hacia el sur, pues tardarían unos cinco días hasta divisar los reinos yendo a pie.
Los tres primeros días transcurrieron tranquilamente, con pocos descansos ya que tenían que llegar cuanto antes. Nadie dormía lo suficiente, excepto la pequeña princesa, que no podía aguantar mucho. Prácticamente todos los descansos eran por ella, pero cuando quería dormir, la llevaban en brazos.
Esos días les sirvieron para conocerse mejor. El grupo lo integraban Ayla, Harry, Dan, Michael, Jean, un chico bastante callado que rondaría los treinta años, Paul, un cuarentón muy amigable, Jackson, un hombre mayor que contaba a todas horas anécdotas de sus tiempos, Howard, el guardia que dudó de la princesa, Peter, un monje de mediana edad, y, completando el grupo de diez, Richard, el bromista veinteañero que a todos agradaba.
El viaje se le hizo más corto de la cuenta porque a la tarde del cuarto día divisaron por fin el bosque y se comenzaron a adentrar en él.
Llevaban caminando unos minutos, cuando pasó. Richard que encabezaba la tropa cayó. Cayó, así sin más, se desplomó al suelo rápidamente, sin dolor.
-¡Todos a cubierto! –chilló Jackson mientras se escondía detrás de unos arbustos.
Ayla se quedó quieta, sin saber qué hacer, hasta que una mano la arrastró detrás de un árbol y salió del estado de “shock”.
-No te muevas –le susurró Harry. La joven hizo lo que le había ordenado.
Una lluvia de flechas salía de las copas de los pinos. La princesa consiguió ver algo pasando de un árbol a otro por las ramas y se lo dijo a Harry. Este mató a la criatura y salieron del escondite.
Richard estaba muerto y Jean también, este último no había logrado esconderse, así que con eso ya solo quedaban ocho. No se pararon a mirar a lo que les había retrasado, sino siguieron andando y ya, el futuro de Portiana estaba en sus manos.
Cada cual los lloró en silencio, Richard y Jean habían muerto honrando a Portiana y en cuando todo acabase, les darían el reconocimiento que debían darles…, si todo acababa. Estuvieron toda la tarde caminando y cuando oscureció decidieron parar a dormir, necesitarían fuerzas para lo que venía. Paul hizo el primer turno y todos se acomodaron para dormir.
-Harry, ¿estás despierto?
-Sí, dime, ¿qué quieres Ayla?
-Tengo miedo, ¿puedo quedarme contigo?
-Claro, ven –Ayla se recostó sobre sus brazos y miraron el cielo hasta que cayeron rendidos…
Se despertaron de un grito, Peter.
El monje yacía de costado con una espada atravesada en el estómago; uno menos. Alguien se estaba deshaciendo de ellos poco a poco, quizás alguien los siguiera.
Recorrieron los alrededores en busca de alguien pero no encontraron ni un alma, estaba todo vacío, no parecía haber ni un ser vivo por aquellos bosques.
Decidieron seguir, cuanto antes llegasen más personas serían y podrían derrotar a Katil. Caminaron toda la mañana por el mismo paisaje, ya no sabían si iban en la dirección correcta, pues ya ni se sabrían ubicar en un mapa.
Parecía que no iban a ningún lado hasta que a lo lejos divisaron unos árboles distintos. Llegaron a ellos y vieron que tenían el tronco pintado de amarillo, eran lo que los hombres de la taberna calificaron como árboles amarillos.
-¿Y ahora qué? –preguntó Dan abatido- ¿No hay nada más? No hemos perdido a esos tres buenos hombres solo para llegar hasta aquí y no encontrar nada…
-Cálmate Dan, seguro que hay algo más, algo encontraremos para llegar hasta ellos –le dijo Michael- Howard, ¿ideas?
-Pff, ya no sé qué hacer, quizás si buscamos algo… ¡Esperad! ¿No dijo un hombre algo de una puerta dorada? Quizás… Sí, busquemos algo, algo parecido a eso…, algo que…
Ayla dejó de escuchar la conversación y se alejó unos metros del grupo de hombres que analizaban la situación. Observó los dos árboles del tronco amarillo, alguien los había pintado sin duda.
¿Qué sentido tenía pintarlos? Miró hacia la copa, parecían árboles normales. Tocó el tronco del árbol y de repente sonó un clic. La corteza del árbol se abrió y dejó ver unas escaleras que descendían.
-¿Chicos? –Preguntó con voz temblorosa- Creo que he encontrado algo…
Los demás se acercaron y contemplaron las escaleras. El primero en reaccionar y bajar fue Paul, que cuidadosamente descendió por aquellas escaleras negras como el carbón.
-Podéis bajar, ya he llegado, no os creeréis lo que hay aquí -anunció.
Después entró Howard y luego Michael, seguidos de la princesa, a continuación Harry, Jackson y cerrando la fila Daniel. Abajo les esperaba una pequeña sala con una gran puerta dorada al final de la misma decorada con inscripciones extrañas.
-¿Cómo la abrimos? –rompió el silencio Michael.
-Déjame probar a mí –dijo Jackson
La poca fuerza que tenía intentó usarla en vano, pues la puerta ni se movió. Ayla pensaba qué tenían que hacer hasta que dio con una solución:
-¿Con qué se abren las puertas? –preguntó a los demás.
-Con llaves –respondió Dan.
-¿Y si tuvieseis que esconderlas donde las pondríais?
-¿A dónde quieres llegar con esto Ayla? –le preguntó Jackson, que se intentaba imaginar que pensaba la joven en esos momentos.
-A que si yo tuviera que esconder la llave de una puerta así, la pondría justo… ¡Ahí! –exclamó señalando un punto de la inscripción de la puerta.
Howard cogió la llave y abrió la puerta, dejando a la vista un lugar literalmente negro con una torre en medio. Parecía que hubiesen quemado toda la vegetación y que solo quedaran escombros.
Tan pronto se acostumbraron al medio que les rodeaba, comenzaron a caminar hacia la entrada de la solitaria torre.
Antes de llegar siquiera, unos brazos atraparon a Ayla y unas manos le taparon la boca en un intento de que no hiciera nada, pero la princesa mordió lo que le oprimía la boca y chilló pidiendo ayuda.
-¡Ayla! –Exclamó Harry, pero antes de que pudiera hacer nada alguien que conocía ya muy bien le sujetó.- ¡Suéltame Howard, Ayla está en peligro!
-No dejaré que vayas a salvar a tu princesa, esto se ha acabado para vosotros dos tortolitos, nunca debisteis emprender este viaje, acabaremos con vosotros como lo hicimos con los demás.
-¿Que hicisteis qué? –preguntó extrañado el príncipe.
-Vamos Harry, no me digas que no has caído ya en la cuenta, yo soy de los Axes y mi deber era traeros hasta aquí para mataros y quedarnos con el reinado de Vansar  y Dilnu, para después poder derrotar también a los otros reinos y hacernos con el poder de Portiana. Que ingenuo por tu parte confiar en mí –murmuró Howard-.
Entonces consiguió comprender la información y con toda la fuerza que pudo reunir le propinó una patada en el estómago, deshaciéndose de su agarre y corrió a ayudar a la joven.
Sacó su espada y se la clavó al hombre que tenía prisionera a Ayla. Cogió su mano y se reunió con Jackson, Michael y Dan que miraban la escena aterrorizados. Llegaron a la torre y subieron unos veinte pisos hasta que consiguieron llegar arriba. Allí estaba Katil contemplando el paisaje negro del que era su mundo.
-Por fin llegáis, creía que os habíais caído por las escaleras –sonrió arrogante-. Bien, acabemos cuanto antes, tengo que dominar Portiana –volvió a sonreír-.
Antes de que pudiesen reaccionar, lanzó un cuchillo que se clavó en el pecho de Jackson, llevándose su vida.
Ayla furiosa cogió una espada y se puso a luchar contra él. Todas las muertes causadas habían sido por su culpa, tenía que acabar con Katil. En un momento crítico, dejó a Ayla contra el límite de la torre y ya prácticamente indefensa.
-Ríndete princesa, sabes que te mataré, lo llevo en el nombre –le susurró-.
-Nunca –le respondió la princesa, y en ese momento, con unas fuerzas inexistentes, consiguió tornar la situación al revés-. Nos vemos al otro lado –sonrió la princesa y lo lanzó por el abismo que separaba la torre del suelo-.


Después de acabar con Katil regresaron a Dilnu y construyeron estatuas en memoria de los guardias muertos durante la misión. Anne murió, junto a todo el palacio de Élosar, pero los habitantes volvieron a rehacer sus vidas. Portiana volvió a estar como antes con el pequeño cambio de que Dilnu y Vansar se unieron con el matrimonio de los príncipes de ambos, quienes nunca estuvieron más enamorados.

domingo, 11 de mayo de 2014

Capítulo 6

Sentados en el catre con su brazo sobre mis hombros y mi cabeza apoyada en el suyo me recordó a años atrás, cuando me ponía a llorar y solo me calmaba al estar un rato con él. Lo había echado de menos tanto o más que él a mi.

En mi vida en el palacio de Élosar, tenía mucho tiempo libre cuando acababa las clases, que eran, como no, allí. Me instruían en palacio: que si la postura, la manera de sentarse; me enseñaban la historia de Portiana y muchas cosas más, sobre todo para los modales de la que sería la princesa para siempre, la que no sería nunca reina, ese honor lo tendría mi hermana mayor; Amy.

Después de las clases me metía en la biblioteca y me ponía a leer los libros que se me antojaban. Era uno de mis lugares favoritos. Si no iba a la biblioteca, me escapaba al enorme jardín de detrás. Ese era mi segundo lugar favorito. Me pasaba horas en el laberinto de arbustos que había en el centro, me lo conocía como la palma de mi mano, y lo que más me gustaba de él era la fuente redonda de agua cristalina que se encontraba en el centro. A esa fuente Harry y yo nos escapábamos cuando ninguno de los padres miraba, no les gustaba que estuviéramos por allí dentro; quizás tenían miedo de que nos perdiésemos, no lo sé.

***
El niño corre arrastrando a la princesa tras de sí. Se para en un cruce que no conoce del laberinto, se gira hacia la niña que respira entrecortadamente.

-Ayla, ¿hacia donde se va ahora? 

-De..recha -dice mientras jadea-.

-Vale, vamos, que ya queda poco.

Vuelve a girarse y sin soltarla vuelven a correr por el camino indicado. Giran unas cuantas veces y se encuentran en el final del laberinto. La niña se deja caer en el banco de la entrada y deja que su respiración vuelva a ser normal.

-¿Y la fuente? No tendríamos que haber salido, deberíamos haber llegado a ella por aquí -dice el niño exasperado-.

-No lo sé. Yo te he dicho las indicaciones correctas, quizás como corríamos tan rápido nos la hemos saltado -dice la niña rubia con una sonrisa de reproche-.

-No ha sido mi culpa tonta.

-Pero si ha sido tu idea la de venir aquí, si nos encuentran aquí los padres nos van a castigar, volvamos y de vuelta buscamos la fuente.

Los dos niños vuelven andando por donde han venido. A mitad del camino Ayla se da cuenta de por qué no han llegado, el príncipe se pasó un camino a la izquierda, iban en mal sentido con las prisas. Al final llegan a la fuente.

-¿Ves como era tu culpa? -dice la del pelo rubio- Yo te dije hacia donde era, pero no me hiciste ni caso.

-Vale, vale, -dice zanjando el tema que del que han estado hablando mientras llegaban- ven aquí.

La niña se acerca a la fuente, se sienta en el borde y mira las estrellas:

-Son preciosas...

-Algún día te llevaré hasta la luna y desde allí las contemplaremos juntos; tú y yo -sonríe a la niña-.

-Ese día será el mejor de mi vida -dice la niña con una sonrisa sincera-. Ha sido tu culpa perdernos la puesta de sol con la tontería de que tú sabías bien el camino.

Harry le da un pequeño empujón de reproche, pero la niña al estar en el borde de la fuente se cae dentro. El príncipe se gira alarmado para ayudarla:

-¡Ayla! ¡Ayla! -ve una mano que sale de dentro de la fuente y la coge para ayudarla a salir pero la princesa lo empuja dentro de la fuente con ella.

-Jajajaja, eso por equivocarte de camino -ríe la niña, Harry ríe con ella-.

-Volvamos, a los padres no les va a gustar nada que estemos mojados...

-Pues entramos por la cocina y que no se den cuenta.

Los niños se disponen a volver a casa pero en la puerta encuentran a los padres enfadados por no saber donde estaban. Los príncipes intercambian una mirada, menuda la que les va a caer...

***

Chicoos, holis, ayer llegué más tarde de lo que creía y no pude subir nada, además de que me puse a ver Eurovisión. Ese capítulo lo meteré cuando pueda, pero quizás tenga que escribirlo el lunes, fuera del plazo :'(
En fin, besos a todos y comentad :)

miércoles, 7 de mayo de 2014

Capítulo 5

Me encontraba sentada delante de la mesa por la que segundos antes había intentado huir. Es curioso, estos últimos días me habían limitado a correr, descansar, huir, correr, y más correr, todo el rato la misma historia hasta que llegó el "intruso". Él se situaba enfrente mío y no nos decíamos nada; absolutamente nada. Se dedicaba a lanzar hacia mi miradas furtivas que yo me limitaba a ignorar cabizbaja, harta de todo y de todos.

Cinco años, cinco largos años que dan para muchas cosas. Creerme, aunque seguro que él lo sabe mejor que yo. Esos cinco años los pasé recluida en el Palacio de Élosar, sin ninguna compañía que no fuese Anne, mi única amiga allí. Cinco años pasando desapercibida por la gente: sin visitas, sin compañía, sin mundo exterior; y todo por protección, mi protección...

-Hola Ayla...-¿ya está? ¿cinco años sin vernos y solo se le ocurre decir eso?

-Hola Harry -dije lo más fríamente posible. Me había mosqueado su tono de añoranza, él podría haberme visitado perfectamente y haberme sacado de mi soledad, pero no, solo pensando en él...- bonita casa, ¿te has cansado de tu palacio?

Harry se sorprendió de mi tono, creo que él hubiese esperado otra reacción de mi parte, pero, oh no Harry, yo había cambiado y tenía mis miles de razones para enfadarme contigo aunque solo me importara una:

-¿Por qué no me dijiste nada? No me hablaste ni me viste después de eso, ni siquiera intentaste contactar de algún modo conmigo. Hiciste como si yo no hubiese sido nadie, pasaste olímpicamente de mí, no quisiste saber nada de mí, te esfumaste de mi vida sin dejar rastro durante cinco largos años, ¡CINCO! -Él me escuchaba desde su sitio en silencio, esperando que me desahogara para que llegase su turno de hablar. Tenía la vista fija en mí, una mirada que expresaba una compasión y tristeza enormes que solo me hicieron enfurecer más.- ¡No sabes lo que ha sido todo este tiempo para mí! He pasado todo este tiempo en palacio, sin salir al exterior, sin visitas, sola, ¡y ni un mensaje tuyo! ¡nada que me hiciera saber como estabas! -tan frustrada estaba que no me dí cuenta de las lágrimas que resbalaban por mis mejillas- Nada Harry, nada... -finalicé en un susurro, y ahí me derrumbé. Él me abrazó y yo lloré sobre su hombro, sin miedo a ahogar mis sollozos. Toda ira que había aparecido se esfumó en cuanto llegó para consolarme.

No sé cuanto tiempo permanecimos así, abrazados, solo sé que cuando logré acallar mi llanto los colores rojizos del atardecer anunciaban la puesta del sol por detrás de las montañas.

-Estoy bien...-murmure aún rodeada por sus enormes brazos. ¡Cuánto había cambiado! Ya no era ese niño que me decía lela cada vez que yo decía alguna impertinencia. Había madurado; claro que yo no me quedaba atrás, durante estos últimos días desde mi escapada parecía haber envejecido unos cuantos años. Siempre había sido una niña tonta e insolente, al fin y al cabo, me tenían bastante mimada.

-Ayla, ¿qué haces aquí? ¿Qué hacías sola en el bosque? Dime que no es ninguna tontería de las tuyas...-dijo con una mirada seria, ¡como si yo le importase! Ahora quiere saber de mí, ¿no? Una de mis tonterías, ¡que yo también maduré Harry!

-Es una larga historia...-dejé caer frustrada y abatida para que se diese cuenta de que no tenía ni una pizca de ganas de hablar. Él al parecer no lo pilló:

-Tengo todo el tiempo del mundo -dijo esbozando una pequeña sonrisa, que a una parte de muy dentro de mí alegró el día; la echaba tanto de menos...-.

-Dime tú que haces aquí, ¿por qué estás en el bosque? ¿Ahora te gusta la caza? -recordé como perseguíamos conejos por el monte cuando éramos más pequeños y me vino una verdadera sonrisa irónica al rostro, sé con seguridad que no sería capaz de hacer daño a un solo ser vivo en este planeta.

-¿La caza? -rió. Yo reí con él.- En verdad vengo siempre que quiero despejarme. Desde que te te vi la última vez las cosas han cambiado mucho.

-Pues esto te pilla un poco lejos de casa -dije riendo, no podía enfadarme con él-.


Gentecilla de internet, se me ha pasado un poco la hora :$ pero aquí está :)
Besooos y comentad :D

miércoles, 23 de abril de 2014

RESEÑA TRILOGÍA DIVERGENTE

Chicooos, hola hola hola, os tenía abandonaditos, y sé que esto debería ser un capítulo pero noop, esque me he visto obligada a hacer unas reseñas de la trilogía divergente porque me he quedado en SHOCK, sip, nada más acabarlo me he puesto a escribir, creerme, lo necesitaba :'(.
Empiezo diciendo que es mi trilogía favorita junto a Los Juegos Del Hambre (quién no amaría a Peeta  *.*) y que si os gustaron LJDH no os la podéis perder. Como acabo de decir, he conseguido no tacharla de mis favoritas, pues quedé traumatizada con el último libro, sí Veronica, aún con tu doloroso final, sigue entre mis preferencias, aunque ya nunca volveré a mirar a los personajes de la misma manera...
A estas reseñas quizás (vale, casi seguro) que llego tarde, seguramente las habréis visto en muchos blogs ya antes, pero necesito ponerla, es por bien propio, para asumir que lo que ha pasado es cierto, porque aún no me lo creo...



Divergente

una sola eleccion puede transformarte autor veronica roth pais estados ...


SINOPSIS:
En el Chicago distópico de BeatricePrior, la sociedad está dividida en cinco facciones, cada una de ellas dedicada a cultivar una virtud concreta: Verdad (los sinceros), Abnegación (losaltruistas), Osadía (los valientes), Cordialidad (los pacíficos) y Erudición (los inteligentes). En una ceremonia anual, todos los chicos de dieciseis años deben decidir a qué facción dedicarán el resto de sus vidas. Beatrice tiene que elegir entre quedarse con su familia o ser quien realmente es, no puede tener ambas cosas. así que toma una decisión que sorprenderá a todo el mundo, incluida ella.Durante el competitivo proceso de iniciación posterior, Beatrice decide pasar a llamarse Tris e intenta averiguar quiénes son sus verdaderos amigos, y dónde encaja en su vida enamorarse de un chico que unas veces resulta fascinante y otras la exaspera. Sin embargo, Tris también tiene un secreto, algo que no ha contado a nadie para no poner su vida en peligro. Cuando descubre un conflicto que amenaza con desbaratar la, en apariencia, perfecta sociedad en la que vive, también averigua que su secreto podría ser la clave para salvar a los que ama o… para acabar muerta.

RESUMEN (que no es mío ee):
La humanidad ha estado a punto de extinguirse a causa de una serie de terribles guerras. Por eso, la sociedad creada al comienzo de la gran paz ha decidido agrupar a las personas en cinco facciones que tratan de erradicar los males que les llevaron a la guerra. Quienes culpaban la agresividad, crearon Cordialidad. Los que culpaban la ignorancia, se agruparon en Erudición. Contra el engaño surgió Verdad, contra el egoísmo, Abnegación, y contra la cobardía, Osadía.
A los dieciséis años, cada individuo debe elegir si permanecer en la facción de sus padres o cambiarse. Si se cambia, tendrá que renunciar a volver a ver a su familia. Tras la Ceremonia de Elección todos los chicos deben pasar por un proceso de iniciación: el que no lo supere se quedará sin facción, convertido en un paria.
La familia de Beatrice pertenece a Abnegación y, aunque ella valora mucho el modo de vida de su facción, no sabe si es lo suficientemente altruista como para dedicar su vida a los demás. La difícil elección de Beatrice marca el inicio de la saga, y la trama de Divergente se centrará en las pruebas de iniciación. Beatrice ten­drá que ganarse su puesto en la facción y eso la llevará a competir contra sus com­pañeros; hará aliados y enemigos, y conocerá a alguien muy especial, una persona que jamás habría esperado encontrar.
Pero el argumento de la saga de Veronica Roth va mucho más allá. En las páginas de este primer volumen descubriremos qué significa eso de «divergente» y cuáles son los problemas políticos de esta sociedad tan pacífica en apariencia.
Divergente es una distopía con to­das las letras. No sabemos cuál será el fu­turo del género distópico pero, si triunfa, será gracias a sagas como esta. No esta­mos frente a un libro lento, melancólico o reflexivo; Divergente es pura acción. Una novela que engancha de la primera a la última página, que mantiene la tensión en todo momento, llena de giros inespera­dos, situaciones radicales, bastantes do­sis de violencia, mucha tensión amorosa y una protagonista con carácter.
No es una novela perfecta; tiene al­guna de las taras que acompañan a todas las distopías, pero sus pocos errores que­dan rápidamente eclipsados por sus vir­tudes. La jovencísima Veronica Roth nos ha dejado muy gratamente sorprendidos, en especial por su habilidad a la hora de dar realismo al personaje de Beatrice y de transmitir sus sentimientos al lector.
Si hay un sucesor de Los juegos del hambre, sin duda es Divergente.

OPINIÓN PERSONAL:
Como decía en el anterior resumen, sería un sucesor de Los Juegos Del Hambre, los dos tratan ideas distintas de futuros distópicos que te mantienen enganchados desde la primera línea hasta el final.
En esta primera entrega de la saga, Veronica Roth nos plantea una sociedad muy distinta en la que están divididos en cinco facciones para convivir en armonía, cada una dedicada a cultivar una virtud concreta.
Beatrice, a sus 16 años, se ve obligada a cargar con el peso de que tiene una cualidad especial, que podría salvarla y al mismo tiempo, le hace poner casi que un pie en su tumba, y debe elegir a la vez a que facción dedicará el resto de su vida. 
Divergente es una mezcla de emociones que Veronica sabe controlar muy bien, en el primer libro me hizo reír, saltar de felicidad, llorar (he de avisar que soy toda una sensiblona), me hizo hasta meterme tanto en el personaje que me acababa enfadando con las personas en que Tris lo hacía. Todo un cóctel de personajes de todas las variedades y a los que sin duda he aprendido a amar, aunque de los que no te puedes encariñar mucho porque al mínimo atisbo de que va todo bien, hay una maldita muerte que te deja desprevenida.
Una sorpresa con las tantas muertes que hay, por lo que da a entender que habrá muchísimos más personajes nuevos en los siguientes libros.
Si bien ya he mencionado antes, es una de mis trilogías favoritas, y el primer libro me dejó con ganas de más, pues te engancha hasta el punto de 'me lo he leído en una tarde (palabras reales salidas de mi boca)'.
Os lo recomiendo a todos, si os gustaron LJDH, Divergente no se queda atrás.



Insurgente

Portada en español de Insurgent (Insurgente) de Veronica Roth


SINOPSIS:
Una sola elección puede transformarte... o destruirte. Sin embargo, toda elección tiene sus consecuencias, así que, cuando los disturbios se extienden por las facciones que forman esta sociedad, Tris Prior debe seguir intentando salvar a sus seres queridos (y a sí misma), mientras se enfrenta a inquietantes dilemas sobre la pena y el perdón, la identidad y la lealtad, la política y el amor. A su alrededor, el conflicto entre las facciones y sus distintas idelogías se intensifica y la guerra acecha en el horizonte. El peligro en tiempos de guerra es que se debe escoger un bando, desvelar secretos... y las consecuencias de cada elección se convierten en algo aún mas irrevocable y poderoso.

UNA ESPECIE DE RESUMEN (que tampoco es mío :$):
ATENCIÓN CONTIENE SPOILERS DE INSURGENTE
La historia de Beatrice Prior continúa, y ¡de qué manera!, la verdad es que no hay mucho que añadir al primer libro, como en todas las guerras hay dos bandos, el de los buenos y el de los malos, pero en Insurgente te preguntas ¿cuál es realmente el bando de los buenos?, ¿y cuál el de los malos?, también hay alianzas inesperadas, traiciones también inesperadas, amistad ...

¿Quienes son los buenos?, ¿y quienes los malos?, ¿hay buenos y malos?, o solamente un interésaparentemente distinto, un interés de esos que un día te hace ser leal a una persona y al siguiente traicionarle. El sistema de facciones se está resquebrajando, de hecho está a punto de explotar y eso pillará a la protagonista Tris, y a todos sus amigos, los que han sobrevivido, de lleno, deberán dejar de lado la vida que conocían, esa transición desde su antigua facción a la que han elegido y a la que ahora pertenecen de manera oficial, se harán adultos, heredando todas las consecuencias de serlo, cuando todavía deberían estar terminando de asimilar esos grandes cambios, empezarán a entender que han vivido en un mundo rodeados de mentiras bajo la tiranía encubierta de la líder una de esas facciones y sus acólitos: Erudición.

Jeannine Matthews es la líder de Erudición, una mujer fría y calculadora, cruel diría, su único interés es alzarse con el poder utilizando engaños, juego sucio, lo que sea necesario para llevar a cabo su cometido, es una mujer ávida de poder que solamente se importa a si misma, no le importará matar para lograr su máxima ambición, que es acabar con todas esas personas que son consideradas un peligro, los Divergentes. Para ello no ha dudado en elegir a la facción más cruel de todas, la que posee las armas, la que sabe luchar, Osadía, y valiéndose de un suero de simulación convierte a los osados en soldados involuntarios obligándoles, sin que sean conscientes en ningún momento de lo que realmente están haciendo, a matar, o a aniquilar a toda una facción, Abnegación, y de paso someter al resto utilizando el miedo, ¿la razón?, porque ellos tenían en su poder un poderoso secreto que a Jannine Matthews no le interesaba nada que saliera a la luz, un secreto que los abnegados se llevarían a la tumba si eso fuera necesario.

Pero pronto nos damos cuenta de que hay un grupo de personas con los que nadie contaba, que durante años se han hecho fuertes y poderosos en la sombra, son las personas sin facción, se hacen llamar los Abandonados, ellos también tienen sus propios planes, y no serán muy diferentes a los de Jeannine Matthews, todos se mueven por un interés común, poder, y eso es algo que corrompe, logran derrocar a la tirana pero a cambio ponen otra en su lugar y aunque su fin sea diferente las consecuencias seguirán siendo las mismas, para esa nueva líder el fin sí justifica los medios, aunque sea sacrificando también la vida de personas inocentes.
FIN DE LOS SPOILERS

OPINIÓN PERSONAL:
Bueno, normalmente me suelen gustar los segundos libros de las trilogías más que los otros, como me pasó con LJDH, sip, me gustó más En Llamas, pero no por eso no me gustaron los otros, a todo el mundo le gustó más el primero, pues a mi no, a mi el segundo, ole yo (:P), pues con esta trilogía, no podría decir que me gustó más el segundo, pues me han gustado los tres por igual, aunque el último... BUENO, eso después.
La verdad si os soy sincera, no me acuerdo perfectamente de lo que pasó en este libro, pero sé que le siguió el ritmo a la trama de del anterior, lo iguala con los nuevos problemas que surgen para Tris que tendrá que afrontar con ayuda de Cuatro, pero, ¿hasta donde será capaz de ser sincera con él para salvar el mundo que conoce? ¿Serán capaces de no destruir el minucioso sistema de facciones creado que amenaza con desaparecer? Todas estas preguntas surgen con lo que pasa en esta segunda entrega de Divergente, que sigue con la misma tensión que el primer libro, y sigue sin cansarse de matar a la gente...



Leal

Portada revelada: LEAL (Divergente #3) de Veronica Roth


SINOPSIS:
ATENCIÓN SPOILERS DE DIVERGENTE E INSURGENTE
Una sola elección te define. La sociedad dividida en facciones en la que antes creía Tris Prior ha quedado hecha pedazos, fracturada por la violencia y las luchas de poder, y marcada por la traición. Así que, cuando tiene la oportunidad de explorar el mundo más allá de los límites que siempre ha conocido, Tris está más que dispuesta. Puede que, al otro lado de la valla, Tobias y ella descubran una nueva vida juntos más sencilla, libre de mentiras, lealtades confusas y recuerdos dolorosos. Sin embargo, la nueva realidad de Tris es aún más inquietante que la que ha dejado atrás. Lo que creían haber descubierto deja de tener sentido. Surgen verdades explosivas que hacen cambiar de opinión a sus seres queridos.

RESUMEN:
Con las facciones destruidas, Evelyn instaura una dictadura que azotará de nuevo la ciudad de Chicago. Frente a ellos, los clandestinos Leales, tras el vídeo de Edith Prior, quieren conocer la verdad, quieren saber que hay tras la valla, tras ese perímetro que les impide conocer que hay más allá y quienes son en realidad. 
 Hasta este momento hemos visto la evolución de Tris, su paso de abnegada a osada, su paso de niña a mujer, la pérdida de sus miedos y su sentimiento de sacrificio, la llegada de su primer amor y con él, el descubrimiento de su fuerza interior. En esta ocasión, veremos como Tobias, que hasta ahora ha sido el pilar fuerte y seguro se ve azotado por el miedo, lo impredecible, las inseguridades y le acompañaremos en su evolución.
Junto a Tris y Tobias, el resto de electro de personajes secundarios encabezados por Caleb, al que odiaremos hasta prácticamente el final del libro, Peter que trae más de una sorpresa, la veraz Christina y el adorable Uriah, crean el coro perfecto para la historia, en la que todos ellos buscan su lugar en el mundo, ese lugar perdido al que llamaban hogar, ese casa en la que sentirse seguros y a salvo. 
Con unas frases que te calaran hondo y te harán pensar mucho, sencillamente preciosas y profundas.
'Me enamoré de él, pero no me quedo con él por inercia, como si no hubiera nada más a mi disposición. Me quedo con él porque así lo decido todos los días al despertarme, todos los días que nos peleamos, nos mentimos o nos decepcionamos. Lo elijo a él una y otra vez, y él me elige a mí.' 
FIN DE LOS SPOILERS
OPINIÓN PERSONAL:
A ver, en esta ocasión, Veronica introduce algo novedoso respecto a las dos anteriores entregas: capítulos contados desde el punto de vista de Tobias. Desde mi punto de vista, ha sido todo un acierto, así logramos entender mejor a nuestro maravilloso Cuatro, el por qué de las cosas que hace y todos los sentimientos que tiene, descubrimos que no es tan fuerte como parece, que el niño guapo de Tobias se siente abrumado por sus sentimientos y que no es de piedra
 Hay muchas partes en el libro que te hacen pensar (si no os digo que me las releía unas CUATRO veces para acabar entendiéndolas) y en Leal la pasión de Tris y Tobias es más palpable en el ambiente, surgen nuevos problemas, pues la vida de fuera de las vallas no es como ellos esperaban.

A VER CHICOS VOY A COMENTAR EL FINAL SI NO LO HABÉIS LEÍDO TODAVÍA DEJAD DE LEER, QUE JUNTO A ESTO VAN A VENIR UNOS SPOILERS ENORMES :$
MADRE MÍA, este final me ha dejado traumada, casi muero a la vez que Tris, ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ ELLA? Mira que me había empezado a encariñar demasiado con nuestra Beatrice Prior, pero la vida es como es, las escritoras son como son, y ya no podemos hacer nada para cambiar ese final que ha elegido Roth. Como bien he dicho antes son una total sensiblona, y no sabéis lo que me costó leer los últimos capítulos, pues no dejaba de llorar, gasté CUATRO paquetes de pañuelos para el maldito final, pero aún así he logrado controlar mi rabia hacia nuestra bellísima escritora (a veces me entran ganas de lincharla...) que no me podía haber sorprendido más acabando la historia así. El epílogo me dejó con ganas de más, y entiendo que cuatro no se quiera separar de Tris, pero tenerla muerta durante dos años... 
En este último libro empezó haciéndome un cacao en la cabeza con tanto lío de guerras y GP y GD y todo eso, pero al final logré hacerme una idea. 
Odié la muerte de nuestro "Finnick" de la historia, como puede pasarle eso a nuestro queridísimo Uriah, donde por supuesto también acabé llorando :'(  OS LLEVAREMOS EN LA MEMORIA
Bueno y eso, bien podía pasar lo que quisiera que después de sus muertes ya me habría dado igual, pues como he dicho, aún sigo en shock por la muerte tan trágica que tiene Tris, sobrevive al suero de la muerte pero la matan a balazos como a sus padres, muy triste todo...
FIN DE SPOILERS

Total, una trilogía fantástica aun por tu doloroso final Veronica, sigo queriendo recomendarla, os aconsejo que corráis a la tienda a por los libros ya que la película se estrenará en España en unos días y os recomiendo leer primero el libro, sino ya sabéis como acaba y no tiene gracia eso nooop...

Muchas gracias por aguantar el arrebato de ira que me ha llevado a escribir esto, muchas gracias por todo y comentadme que os han parecido los libros (si os los habéis leído) o si os apetecería leerlos, comentar es el caso :)
Besooos 
-Pat-
<4

domingo, 6 de abril de 2014

Capítulo 4

Vale vale vale chicos, eso de mañana llegó a convertirse en una semana... :S Pero lo importante es que aquí estoy, y vuelvo con el capítulo cuatro. No me enrollo mucho, y solo os digo que esta semana no podré subir, que mi padre se lleva el portátil a su viaje de trabajo, lo más seguro es que no me veáis por lo menos hasta el viernes.
Sin más demoras, aquí está el capítulo cuatro :)

Esa nariz, esos labios, ese cabello castaño claro y esos ojos color... aguamarina, me resultaban muy familiares. Estaba segura de haberlos visto alguna vez antes pero, ¿dónde?

***
La niña del pelo largo rubio y el niño de los ojos color aguamarina corren por los pasillos de palacio riendo a la vez que huyen del furioso cocinero que les persigue.

-¡Niños estúpidos!¡Volved aquí! -va chillando por todos lados- ¡La reina se va a enfadar!¡Os va a caer una buena como os pille y se lo cuente, ladrones! -Ellos siguen corriendo, si supiese el cocinero rechoncho quienes son no estaría armando tal escándalo.

Sin aliento se meten en la sala de baile, donde toda la gente importante está comiendo y charlando, reacios a lo que pasa a su alrededor. El niño se mete debajo de una de las enormes mesas que muestran las exquisiteces capaces de realizar los cocineros y arrastra a la chica con él. Se pone un dedo en los labios indicando silencio y ella asiente aún con la sonrisa en la cara.

Desde su escondite, divisan a su perseguidor pasar sin percatarse de su presencia, los dos suspiran aliviados.

-Ha estado cerca... -susurra él, mira a la princesa y los dos empiezan a reír.

-¿Has visto su cara?

-¡Como os atrevéis a probar mi deliciosa tarta! -imita al cocinero.

Los dos estallan otra vez en carcajadas. Dejan de reír en cuanto oyen como los llaman.

-Nos reclaman -sonríe apenada la niña-. Tenemos que ir...

Salen de debajo de la mesa y van con sus madres, quienes charlan animadamente sobre la numerosa asistencia al baile del solsticio de verano.

-Niños, ¿dónde os habíais metido?

-Os estábamos buscando.

-Estábamos viendo la tarta -sonríe inocentemente el príncipe, a la niña se le escapa una risilla por lo bajo-.

-Vale niños, podéis ir a jugar un rato, el baile no empezará hasta dentro de un rato.

Los chicos salen a los inmensos jardines de palacio y hacen una carrera hasta la fuente situada en el centro.

-¡Ganadoooor! -exclama el niño sentándose en el borde de esta para recuperar fuerzas.

-Eso no es justo, tu no tienes que llevar este molesto vestido ni estos zapatos... -dice la chica con una mueca- A demás, eres más mayor, eso te da ventaja...

-¡Solo por unos meses!

-¡Pero tú ya tienes los ocho!

-¡Y tú los cumplirás dentro de nada lela!

-¡Cállate tonto!

-¡Fea!

-¡Idiota!

Los dos volvieron a reír, se lo pasaban genial juntos. Estuvieron un rato más allí fuera riendo y jugando, cualquiera diría que sería la última vez que estarían juntos en mucho tiempo.

Cuando decidieron entrar la gente seguía contando los últimos cotilleos de Portiana y no se preocupaba de hacer caso a los pequeños príncipes que correteaban por la sala.

-¡Ayla, Harry! -exclama Alice.

-Dime mamá -responde la niña-.

-Preparaos que tenéis que dar paso al baile.

-Vale -dice esbozando una sonrisa-. Vamos Harry, estoy deseando que acabe para ir a jugar- Los niños se colocan a la espera de que les indiquen su entrada en lo alto de la escalera-.

La música comienza a sonar y todos los presentes se giran hacia la escalera de mármol por la que los pequeños bajan. Cuando llegan al suelo, se cogen de la mano y caminan recto hasta el centro. Se cogen de la mano, él le pone su mano en la cintura y ella en el hombro y empiezan a bailar. Poco a poco todo el salon se va llenando, todas las parejas se unen al centro y danzan al son de la música que sale de la orquesta de cuerda.

La canción acaba, la gente aplaude y los niños saludan como les han enseñado, todo un bonito cuento de hadas.

***

¿Qué os ha parecido? 
¡Ya tenemos nuevos nombres!

PD.COMENTAD :)