domingo, 11 de mayo de 2014

Capítulo 6

Sentados en el catre con su brazo sobre mis hombros y mi cabeza apoyada en el suyo me recordó a años atrás, cuando me ponía a llorar y solo me calmaba al estar un rato con él. Lo había echado de menos tanto o más que él a mi.

En mi vida en el palacio de Élosar, tenía mucho tiempo libre cuando acababa las clases, que eran, como no, allí. Me instruían en palacio: que si la postura, la manera de sentarse; me enseñaban la historia de Portiana y muchas cosas más, sobre todo para los modales de la que sería la princesa para siempre, la que no sería nunca reina, ese honor lo tendría mi hermana mayor; Amy.

Después de las clases me metía en la biblioteca y me ponía a leer los libros que se me antojaban. Era uno de mis lugares favoritos. Si no iba a la biblioteca, me escapaba al enorme jardín de detrás. Ese era mi segundo lugar favorito. Me pasaba horas en el laberinto de arbustos que había en el centro, me lo conocía como la palma de mi mano, y lo que más me gustaba de él era la fuente redonda de agua cristalina que se encontraba en el centro. A esa fuente Harry y yo nos escapábamos cuando ninguno de los padres miraba, no les gustaba que estuviéramos por allí dentro; quizás tenían miedo de que nos perdiésemos, no lo sé.

***
El niño corre arrastrando a la princesa tras de sí. Se para en un cruce que no conoce del laberinto, se gira hacia la niña que respira entrecortadamente.

-Ayla, ¿hacia donde se va ahora? 

-De..recha -dice mientras jadea-.

-Vale, vamos, que ya queda poco.

Vuelve a girarse y sin soltarla vuelven a correr por el camino indicado. Giran unas cuantas veces y se encuentran en el final del laberinto. La niña se deja caer en el banco de la entrada y deja que su respiración vuelva a ser normal.

-¿Y la fuente? No tendríamos que haber salido, deberíamos haber llegado a ella por aquí -dice el niño exasperado-.

-No lo sé. Yo te he dicho las indicaciones correctas, quizás como corríamos tan rápido nos la hemos saltado -dice la niña rubia con una sonrisa de reproche-.

-No ha sido mi culpa tonta.

-Pero si ha sido tu idea la de venir aquí, si nos encuentran aquí los padres nos van a castigar, volvamos y de vuelta buscamos la fuente.

Los dos niños vuelven andando por donde han venido. A mitad del camino Ayla se da cuenta de por qué no han llegado, el príncipe se pasó un camino a la izquierda, iban en mal sentido con las prisas. Al final llegan a la fuente.

-¿Ves como era tu culpa? -dice la del pelo rubio- Yo te dije hacia donde era, pero no me hiciste ni caso.

-Vale, vale, -dice zanjando el tema que del que han estado hablando mientras llegaban- ven aquí.

La niña se acerca a la fuente, se sienta en el borde y mira las estrellas:

-Son preciosas...

-Algún día te llevaré hasta la luna y desde allí las contemplaremos juntos; tú y yo -sonríe a la niña-.

-Ese día será el mejor de mi vida -dice la niña con una sonrisa sincera-. Ha sido tu culpa perdernos la puesta de sol con la tontería de que tú sabías bien el camino.

Harry le da un pequeño empujón de reproche, pero la niña al estar en el borde de la fuente se cae dentro. El príncipe se gira alarmado para ayudarla:

-¡Ayla! ¡Ayla! -ve una mano que sale de dentro de la fuente y la coge para ayudarla a salir pero la princesa lo empuja dentro de la fuente con ella.

-Jajajaja, eso por equivocarte de camino -ríe la niña, Harry ríe con ella-.

-Volvamos, a los padres no les va a gustar nada que estemos mojados...

-Pues entramos por la cocina y que no se den cuenta.

Los niños se disponen a volver a casa pero en la puerta encuentran a los padres enfadados por no saber donde estaban. Los príncipes intercambian una mirada, menuda la que les va a caer...

***

Chicoos, holis, ayer llegué más tarde de lo que creía y no pude subir nada, además de que me puse a ver Eurovisión. Ese capítulo lo meteré cuando pueda, pero quizás tenga que escribirlo el lunes, fuera del plazo :'(
En fin, besos a todos y comentad :)

miércoles, 7 de mayo de 2014

Capítulo 5

Me encontraba sentada delante de la mesa por la que segundos antes había intentado huir. Es curioso, estos últimos días me habían limitado a correr, descansar, huir, correr, y más correr, todo el rato la misma historia hasta que llegó el "intruso". Él se situaba enfrente mío y no nos decíamos nada; absolutamente nada. Se dedicaba a lanzar hacia mi miradas furtivas que yo me limitaba a ignorar cabizbaja, harta de todo y de todos.

Cinco años, cinco largos años que dan para muchas cosas. Creerme, aunque seguro que él lo sabe mejor que yo. Esos cinco años los pasé recluida en el Palacio de Élosar, sin ninguna compañía que no fuese Anne, mi única amiga allí. Cinco años pasando desapercibida por la gente: sin visitas, sin compañía, sin mundo exterior; y todo por protección, mi protección...

-Hola Ayla...-¿ya está? ¿cinco años sin vernos y solo se le ocurre decir eso?

-Hola Harry -dije lo más fríamente posible. Me había mosqueado su tono de añoranza, él podría haberme visitado perfectamente y haberme sacado de mi soledad, pero no, solo pensando en él...- bonita casa, ¿te has cansado de tu palacio?

Harry se sorprendió de mi tono, creo que él hubiese esperado otra reacción de mi parte, pero, oh no Harry, yo había cambiado y tenía mis miles de razones para enfadarme contigo aunque solo me importara una:

-¿Por qué no me dijiste nada? No me hablaste ni me viste después de eso, ni siquiera intentaste contactar de algún modo conmigo. Hiciste como si yo no hubiese sido nadie, pasaste olímpicamente de mí, no quisiste saber nada de mí, te esfumaste de mi vida sin dejar rastro durante cinco largos años, ¡CINCO! -Él me escuchaba desde su sitio en silencio, esperando que me desahogara para que llegase su turno de hablar. Tenía la vista fija en mí, una mirada que expresaba una compasión y tristeza enormes que solo me hicieron enfurecer más.- ¡No sabes lo que ha sido todo este tiempo para mí! He pasado todo este tiempo en palacio, sin salir al exterior, sin visitas, sola, ¡y ni un mensaje tuyo! ¡nada que me hiciera saber como estabas! -tan frustrada estaba que no me dí cuenta de las lágrimas que resbalaban por mis mejillas- Nada Harry, nada... -finalicé en un susurro, y ahí me derrumbé. Él me abrazó y yo lloré sobre su hombro, sin miedo a ahogar mis sollozos. Toda ira que había aparecido se esfumó en cuanto llegó para consolarme.

No sé cuanto tiempo permanecimos así, abrazados, solo sé que cuando logré acallar mi llanto los colores rojizos del atardecer anunciaban la puesta del sol por detrás de las montañas.

-Estoy bien...-murmure aún rodeada por sus enormes brazos. ¡Cuánto había cambiado! Ya no era ese niño que me decía lela cada vez que yo decía alguna impertinencia. Había madurado; claro que yo no me quedaba atrás, durante estos últimos días desde mi escapada parecía haber envejecido unos cuantos años. Siempre había sido una niña tonta e insolente, al fin y al cabo, me tenían bastante mimada.

-Ayla, ¿qué haces aquí? ¿Qué hacías sola en el bosque? Dime que no es ninguna tontería de las tuyas...-dijo con una mirada seria, ¡como si yo le importase! Ahora quiere saber de mí, ¿no? Una de mis tonterías, ¡que yo también maduré Harry!

-Es una larga historia...-dejé caer frustrada y abatida para que se diese cuenta de que no tenía ni una pizca de ganas de hablar. Él al parecer no lo pilló:

-Tengo todo el tiempo del mundo -dijo esbozando una pequeña sonrisa, que a una parte de muy dentro de mí alegró el día; la echaba tanto de menos...-.

-Dime tú que haces aquí, ¿por qué estás en el bosque? ¿Ahora te gusta la caza? -recordé como perseguíamos conejos por el monte cuando éramos más pequeños y me vino una verdadera sonrisa irónica al rostro, sé con seguridad que no sería capaz de hacer daño a un solo ser vivo en este planeta.

-¿La caza? -rió. Yo reí con él.- En verdad vengo siempre que quiero despejarme. Desde que te te vi la última vez las cosas han cambiado mucho.

-Pues esto te pilla un poco lejos de casa -dije riendo, no podía enfadarme con él-.


Gentecilla de internet, se me ha pasado un poco la hora :$ pero aquí está :)
Besooos y comentad :D